Empleo y discriminación

Ella, la voy a llamar Rebeca, pero bien podría ser Patricia, Cristina, Alba, Rocío, Natalia, Esperanza, Amparo, Abigail, Carmen, Rosario…, pasó un buen día por nuestro programa de empleo, Acceder (Fundación Secretariado Gitano), con una mochila llena de ilusión, de ganas, de energía…, también de miedos, frustraciones, fracasos, carencias…, pero con una idea clara “quiero trabajar”. Sus ojos, a pesar de su situación –en muchas ocasiones no somos conscientes de las situaciones tan complejas, mucho más allá del empleo, que “envuelven” a muchas de las personas que se acercan a los programas de empleo- desprendían fuerza y energía, a pesar de sus circunstancias.

Tras las presentaciones pertinentes, tanto del equipo como del programa, pasamos a trabajar en su proyecto profesional. No existiendo barreras ni condicionantes de peso, que “desaconsejasen” una intervención exclusiva más allá del empleo, comenzamos por desvelar algunas de las variables con mayor peso a la hora de “conocernos”,  de elegir dirección, y de preparar una estrategia (y un plan) que nos encamine de donde estamos a donde queremos estar (introspección, proyección y estrategia podrían ser, a grandes trazos, las tres patas de nuestro “taburete” profesional o, en palabras de Reme Arjona: “¿qué tengo?”, ¿hacia dónde voy?”, “¿cómo llego?”, o “¿quién soy?”, ”mi trabajo ideal” y “mi estrategia” en La Era de los Valientes).

Las primeras sesiones, aquellas en las que la falta de confianza, los miedos, los titubeos, los pensamientos negativos recurrentes… actúan de pantalla, de sombrilla, me atrevería a decir, que son las más importantes. Aquí, la “mano izquierda”, las habilidades personales –también las competencias más hard-, entre otras, del/la Orientador/a, son claves a la hora de que el “proceso” avance, a la hora de “despejar el cielo” para que, poco a poco, competencias, motivaciones, intereses… vayan brillando con luz propia.

Rebeca tenía bastante clara la dirección desde un inicio: le gustaba el mundo del retail; le faltaba ajustar (enfocar) el objetivo. Tras explorar el entorno, habiendo hecho “los deberes sobre sí misma”, la opción de trabajar como dependienta encajaba con sus “aspiraciones”, “posibilidades” y gustos. Además, había cierta oferta de empleo en este sentido. Era el momento de preparar estrategia y plan.

Poco a poco, fue tomando conciencia de la pertinencia de incidir en una serie de variables clave, más allá del “tradicional” entregar currículums cual folletos publicitarios, y sentarse a esperar –y desesperar- la ansiada llamada que le facilitase la entrevista. Puso nombre y “pulió” sus competencias, también incorporó algunas nuevas (hizo un curso de formación de dependienta de comercio), desempolvó y fue ampliando y trabajando su red de contactos, “destripó” aquellas empresas en las que creía que su candidatura podría encajar, preparó su perfil y propuesta (en ocasiones, hasta la adaptó), no descuidó su motivación (ya se sabe que jinete y elefante están condenados a entenderse), preparó sus herramientas de comunicación (sí, también su currículum)… y, cual hormiga, lo trasladó –y lo ha ido implementando- a una libreta que se ha erigido en el centro de maniobras de su plan de trabajo. Es consciente de que hay que revisarlo de cuando en cuando, también de que, cada éxito –objetivo alcanzado-, merece una celebración… y de que, el resultado final, también depende de una serie de factores, que en ocasiones se alinean –y, otras, no-, y que van más allá de su propio proceso de desarrollo personal/profesional, proceso sobre el que, poco a poco, ha ido recuperando responsabilidad y control. Rebeca es una de tantas “aspirantes” a un empleo que ha entendido perfectamente el enfoque de “generar oportunidades”, es decir, no desaprovecha las distintas ofertas de empleo con las que se topa pero, el grueso de su tiempo, lo destina a tratar de generar oportunidades, acercando su propuesta a aquellxs destinatarixs alineados con su “proyecto”. Es una crack.

Ah, casi se me olvida, Rebeca es mujer, gitana, rumana, joven (menor de 30), no tiene formación básica, cuenta con unos ingresos en forma de RGI (Renta de Garantía de Ingresos), no tiene trayectoria laboral “formal” (aunque sí ha “echado una mano” a sus familiares en la venta ambulante)…y, como ya he mencionado, ha dado el paso del “buscarse la vida” a diseñar un proyecto profesional que, amén de ilusión, le facilite su proyecto vital.

empleo y discriminación

Tras preparar su candidatura, podríamos decir que se ha dado de bruces con la realidad del mercado laboral. Un mercado laboral, el presente y el que está por venir, que copa las portadas de periódicos, revistas, que da título a miles de posts…y sobre el que todo el mundo –yo incluido- se atreve a realizar vaticinios, unos más halagüeños que otros, unos más acertados que otros. Que si se perderán no sé cuantos miles de puestos de trabajo, que si los robots nos desplazarán (según la OCDE, en España, el 21,7% de los puestos de trabajo registra un “alto riesgo de automatización”), que si el control, a través de la tecnología, estará en manos de unxs pocxs (aquí, quizás, el usar el masculino no fuese desencaminado), que precisaremos de un nuevo marco de relaciones laborales (dinero a cambio de tiempo se va quedando obsoleto), que lo digital será importante pero, lo humano, capital, que globalización, longevidad, migraciones también han de ser tenidas en cuenta, que tendemos hacia un mercado laboral cada vez más polarizado, que seremos los cuartos en creación de empleo, que si contamos con unas tasas elevadas de infraempleo y de empleo precario, que si se ha de apostar por “sacar brillo” a competencias como resiliencia, adaptación, manejo de la incertidumbre, creatividad, pensamiento crítico… que si hay que incorporar a todo el mundo, también a los colectivos vulnerables, también a aquellxs que cuentan con más papeletas para quedarse rezagadxs, que “democratizar” conocimientos, información, riqueza…quizás, y sólo quizás, devenga en igualar oportunidades…, un mercado en el que, a pesar de todo lo anterior, todavía hemos de convivir con rechazos, en forma de prejuicios y estereotipos, muy arraigados en la sociedad y de los que, como no podía ser de otra manera –sí podría y debería ser- también se han empapado las empresas y, cómo no, aquellas personas responsables de los procesos de selección. ¡Qué se lo pregunten a Rebeca!

Empezó por no darle importancia, lo tenía “asumido” (asimilación de la discriminación), “ya sabes, como soy gitana y eso…” decía (según la “Segunda encuesta de la Unión Europea sobre las minorías y la discriminación EU-MIDIS II” de la Agencia por los Derechos Fundamentales –FRA- el 90% de las personas discriminadas no denuncian). ¿Cómo es posible que una sociedad que se considera avanzada siga “empapada” de este tipo de pensamientos anacrónicos que dan cobijo a la discriminación? Etnia, sexo, edad, religión, orientación sexual…, da igual, todo sirve, cualquier “motivo” es suficiente para “dejar fuera” al/la otrx, para dejar de lado al/la diferente. Aquellxs responsables de los procesos de selección, ¿son conscientes de la imagen tan “pobre” que ofrecen en relación a sus empresas?, ¿por qué se toman la licencia de desechar la candidatura de una persona que cuenta con las competencias, valores, motivaciones…que la empresa “enarbola en su bandera”?, ¿qué sentido tiene discriminar, como es el caso, a una fuerza laboral joven e ilusionada en una sociedad que la necesita “como agua de mayo”?

¡Cómo no va a estar Rebeca, y otras muchas personas, abocada a “instalarse” en las listas de demandantes de empleo si, junto a las desventajas de partida, se topa de frente, de lleno, con el enorme muro de la discriminación!

Por mucho trabajo que haga en relación a su proyecto profesional, por muchos obstáculos que sea capaz de sortear, por mucho apoyo y acompañamiento que se le preste, por mucha sensibilización que se haga…, la discriminación, a veces muy sutil y velada, indirecta, es una de esas barreras que asoman como insalvables en sus procesos. ¡Que se lo pregunten, también, a lxs inmigrantes, mayores de 55 años, personas obesas, con discapacidad…!

Os invito a ponernos, por un momento, el  lugar de Rebeca, ¿os imagináis que se os niega (dificulta) el acceso a una entrevista de trabajo por presentar determinados “rasgos” apellidos…?, ¿cómo afrontaríamos el futuro habiendo sido escolarizados en centros “segregados”?, ¿qué haríamos si trabajando o realizando unas prácticas tuviésemos que aguantar comentarios recurrentes de desprecio hacia nuestra etnia?, ¿y si en las circunstancias anteriores, se diesen robos y todos los ojos se posasen en nosotrxs?, ¿y si al enterarse de nuestra etnia la relación de algunxs compañerxs y responsables cambiase totalmente con nosotrxs?, ¿o si al tratar de entregar tu currículum no te lo cogen –alegando motivos diversos- y, al rato, ves que se lo cogen a otrxs candidatxs?, ¿o si tuvieseis que escuchar comentarios del tipo “así son todxs lxs gitanxs”, “nos roban”, “no son de fiar”, “he tenido malas experiencia con vosotrxs y no os quiero por aquí”…?, ¿o si justo al ir  firmar el contrato, “reculan”, al  percibir que alguno de vuestros apellidos se asocia a la comunidad gitana?

Lo anterior no son más que algunas de las muchas situaciones con las que se topan, todavía a día de hoy, muchas personas gitanas –y de otros colectivos- en el entorno del empleo. Por parte de algunxs, se continúa viendo a la comunidad gitana como homogénea (a la que se le asocian unos prejuicios y estreotipos) cuando, al igual que otras comunidades, la heterogeneidad es la que predomina. Supongo, más que suponer, estoy convencido, de que los medios de comunicación –tradicionales y “actuales”- tampoco ayudan en demasía. Y, como ya he avanzado más arriba, “la cosa se complica” si además de gitanx, eres mujer y, además, por ejemplo, eres pobre (discriminación interseccional), como es el caso de Rebeca y de otras miles de mujeres gitanas más que, aparte de tratar de vencer los obstáculos diarios con los que se encuentran, buscan, como cualquier otrx, disfrutar de las mismas oportunidades, en el acceso al empleo, en particular y, en la vida, en general. ¿Será mucho pedir?

Una sociedad moderna, que avanza a todos los niveles, en unos ámbitos a más velocidad que en otros, ¿puede permitirse esta enorme falla de la discriminación? Si Rebeca y otras muchas personas más no son capaces de ejercer sus derechos fundamentales,  entre los que cabe citar el acceso a un empleo digno, a raíz de unos rasgos, apellidos, religión…,  creo que como sociedad “nos lo tendríamos que hacer mirar”. Quizás, más campañas de sensibilización, quizás animar a las víctimas a denunciar más, quizás más acompañamientos en la línea de informar a las posibles víctimas sobre sus derechos, quizás medidas más firmes de lucha contra el antigitanismo, quizás el establecimiento de objetivos claros y vinculantes, quizás más quejas ante los órganos competentes (Inspección de trabajo, entre otros), quizás… podrían ser actuaciones a implementar. Lamentablemente y, a pesar de todo el trabajo realizado, si me fijo en el resto de países europeos (y en el discurso de algunos de sus líderes), el futuro no es nada halagüeño. ¿Creéis que cambiará algo de aquí, por ejemplo, a diez años?, ¿algunas personas continuarán teniéndolo más difícil, y no por causas objetivas?, ¿es posible eliminar la discriminación de los procesos de selección?, ¿serán los ATS una posible “solución”?

Muchas gracias, como siempre, por leerme 😉

Fuente imagen: Alejandro Ángel Velásquez (flickr.com)

Algunos recursos interesantes:

Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica

El Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades

Guía para combatir el discurso de odio (Fundación Secretariado Gitano)

Informe anual FSG. Discriminación y comunidad gitana 2018

Manual de procedimiento para la atención de la Policía Local a las personas con discapacidad intelectual

Red Eraberean (impulsada por el Gobierno Vasco)

Web del Servicio de asistencia y orientación a víctimas de discriminación racial o étnica (Fundación Secretariado Gitano)

2 pensamientos en “Empleo y discriminación

  1. La discriminación, una realidad que se da en la etnia gitana y también en muchos otros colectivos, como los que has nombrado. Agradezco enormemente que reflejes esta realidad Maxi para que tod@s tomemos conciencia.
    Ante tus preguntas, me gustaría pensar que, poco a poco, esta discriminación se eliminará, pero aún queda mucho trabajo por hacer en esta sociedad y en el mercado laboral actual. Un trabajo de fondo y en todos los niveles, un trabajo de tod@s.
    Mil gracias por la mención.

    Un saludo.

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