Tengo más de 45, ¿y qué?

El mercado laboral ha despertado y se está desperezando, esto es indudable y, si no entramos en miradas más profundas en lo que tipo a de contratos, perfiles profesionales, horarios, salarios y algún aspecto más (que me dejo en el tintero) hace referencia, amén de tener en cuenta la ubicación geográfica, casi estamos en condiciones de afirmar que “esto marcha”. Sin embargo, sigue habiendo un sector de la población que, a pesar del bagaje que atesora, lo tiene más difícil para retornar al mundo laboral -y en muchas ocasiones, para continuar en él-, más si cabe, si lleva algún tiempo fuera del mismo.

Generación X y empleo

Me estoy refiriendo a aquellos/as que tienen más de 45 años, a la llamada Generación X -nacidos entre 1969 y 1980, padres de los Millenials e hijos de los BabyBoomers-, una generación que fue testigo de la caída del muro de Berlín, de la aparición y difusión del Sida, de la caída del comunismo, de la llegada de internet, del PC y del CD, entre otros, y que cuenta entre sus iconos con nombres tan sonados como Bruce Willis, Diego Armando Maradona, Whitney Houston, Bon Jovi,… y, más cerquita, Fito Páez; además, pueden aseverar que conocieron -y “disfrutaron”- la EGB. Una generación, que se ha topado con un montón de cambios en el mercado laboral, como el declive del trabajo para toda la vida, el asentamiento de la era del conocimiento, el incremento del uso de la tecnología, la aparición de nuevas profesiones, la reducción de los puestos de trabajo, la competencia creciente entre las empresas, el descenso de la actividad agraria,… Pero, también, una generación que se está encontrando con muchas barreras para acceder al mercado laboral, llegando, incluso, a hablarse de edadismo como un “fenómeno” creciente que hace referencia a la discriminación por edad. En un artículo reciente puede leerse como, según la EPA, a cierre de 2017, más de la mitad de las personas en desempleo tienen más de 45 años. Más allá del dato numérico -nada despreciable- cabe preguntarse qué es lo que lleva a una sociedad a discriminar a las personas que tienen más de 45 años, sobre todo en relación al ámbito que nos ocupa, el acceso al empleo. Y qué decir si, además, eres mujer, y de etnia gitana o inmigrante, o perteneces a un colectivo de los llamados “en desventaja”, con una cualificación baja, y si…

Si la edad se considera un criterio discriminatorio, ¿por qué sigue apareciendo como requisito en un montón de ofertas de empleo? Total, cuando no aparece, se usa como uno de los primeros filtros de los/as candidatos/as. Es más, como no se puede rechazar a un/a trabajador/a potencial por la edad, se evita hacerles partícipes de determinadas ofertas de empleo, y asunto “apañao”. El reciente informe Infoempleo-Adecco vuelve a poner de manifiesto que, ante la dificultad de valorar aspectos más cualitativos como las competencias y habilidades de las y los profesionales, una vez más, se “echa mano” de variables más cuantitativas entre las que, la edad, aparece como un criterio en el 25,75% de las ofertas de empleo. En el otro lado de la balanza -menos mal- y, según el mismo informe, la experiencia aparece en el 80,5% de ofertas, siendo 3,39 años la experiencia media solicitada.

Edad Infoempleo Adecco

Fuente: Informe Infoempleo-Adecco 2017

¿De dónde vienen y cómo se construyen esos argumentos que hacen de este colectivo un colectivo poco atractivo para determinadas empresas y puestos de trabajo?, ¿cabe hablar de estereotipos que se apoyan en una salud frágil, escasa motivación, nula flexibilidad, elevados salarios, reticencia a reciclarse profesionalmente…?, ¿realmente son objetivables estos argumentos? ¿Será suficiente con eliminar las conductas discriminatorias concretas? ¿Y si se aboga por medidas y propuestas transversales que ayuden a identificar los momentos de los procesos de selección en los que se da esta práctica? ¿Qué tal sensibilizar a las empresas para que revisen sus procesos de reclutamiento y, por qué no, sus condiciones laborales? ¿Por qué no ejercer nuestro “deber” de denunciar prácticas de este tipo?, (en principio, la discriminación por edad es ilegal en nuestro país: Constitución y Estatuto de los Trabajadores). Una Plataforma Cívica, formada en torno a varias organizaciones sociales,  ha denunciado la discriminación por edad. En la educación, como para casi todo, puede que esté una de nuestras bazas. Que no se me olvide, el “no va más” podemos encontrarlo entre las bases que regulan el acceso al empleo público vía oposiciones, donde la edad es un factor determinante.

Continuando con la idea inicial del post, aquellas y aquellos que “ya peinan canas” y, al margen de la discriminación en razón de edad que es una realidad, si quieren retornar al mercado laboral y evitar quedar descolgados/as, habrán de adaptar sus estrategias de búsqueda de empleo a las exigencias actuales y, además,  echar mano de algunos Ases -más o menos escondidos- que les pueden venir muy bien en su particular ecuación de la empleabilidad. Es decir, se trata de aprovechar las fortalezas (trata de ponerles nombre, de identificarlas claramente. Continúa desarrollándolas y llevándolas a la acción si no quieres que tus talentos se “pasen de moda”), el haber, que ya tenemos para, desde ahí, y teniendo en cuenta aquello en lo que realmente somos buenos/as, plantear nuestra estrategia de búsqueda de empleo. Veamos algunos de ellas:

Red de contactos: si llevas unos años de trayectoria laboral a tus espaldas, te has desenvuelto con soltura en más de un entorno laboral, manejas con habilidad algunas de las palabras “mágicas” de las relaciones interpersonales como: gracias, por favor, ¿en qué puedo serte útil?, perdón…, eres capaz de escuchar, conversar, te interesas por los demás, te muestras agradecido/a,…, sueles acudir a eventos vinculados a tus intereses profesionales, intercambias opiniones, estrechas alguna que otra mano, ofreces tus servicios, das muestras de tu savoir faire, …., quizás, y sólo quizás, estés un poco oxidado en el ámbito on line. Pues bien, eso tiene solución, no tienes más que entender que, aunque internet y las redes sociales tienen algunas reglas propias, detrás de cada usuario/a hay una persona, es decir, que tanto el entorno on line, como el off line, van de personas, que internet no es más que otro canal que te ofrece un montón de posibilidades que estaría bien aprovechar. Si no estás, alguna que otra opción perderás. Y, lo peor, tendrás más dificultades para que te encuentren.

Competencias: al igual que en el punto anterior, tu trayectoria formativa y laboral (a no ser que hayas tenido que pasar por trabajos “vacíos”) habrán cargado tu mochila de un montón de competencias, tanto específicas como transversales, amén de contar con un recorrido de éxitos y fracasos, que les puede venir muy bien a las empresas. Pero, en este mundo tan cambiante, quizás deberías valorar el hacerte fuerte en un ámbito o aspecto determinado de tu sector. Piensa en especializarte, en ser bueno, mejor dicho, muy bueno, en algo, tan bueno que no se te pueda reemplazar. Más que formación, trata de adquirir competencias, haz gala de las mismas, demuestra lo que sabes, y aprovecha la red de contactos de la que hemos hablado en el apartado anterior, para darte visibilidad, para provocar que el mundo sepa quién eres, qué haces, qué problema solventas, y quién es el destinatario de tus productos o servicios. Ah, no te olvides de mostrar ese plus, esa diferencia que te caracteriza y te hace “único/a”.

Valores: llevas ya unos años contigo, te has marcado objetivos, estás habituado a trazar planes y estrategias que te aproximen a ellos. Quizás y sólo quizás, si llevas tiempo en desempleo y no estás obteniendo los resultados que buscas, debas revisarlos: ¿son acordes a tus habilidades y competencias?, ¿te motivan lo suficiente?,…, pero, sobre todo, ¿están en línea con tus valores? Estás más que habituado/a a insistir, a trabajar, sabes lo que es el compromiso y la dedicación, revisa si lo que piensas, dices y haces está alineado, y no te olvides de que tus valores encajen con los de la empresa u organización para la que prestas o quieres prestar tus servicios. Da muestras de tu autenticidad, lograrás impactar y dejar huella. Hay una definición para tus valores que me gusta especialmente: son tus superpoderes (como les gusta llamarlos a Guillem Recolons).

Motivaciones: posiblemente, a estas alturas de la película, tengas bastante claro, qué es lo que te mueve, cuáles son esos intereses o expectativas que te impulsan a la acción. Quizás surjan nuevos, trata de identificarlos, no esperes a que ocurran las cosas; en algunas ocasiones el profundizar en el conocimiento, el adquirir una mayor competencia en torno a un determinado desempeño profesional, actúa como un motivador “natural” que hay que tener en cuenta. Tras una vida laboral amplia -aunque algunos trabajos no te hayan reportado “nada” aparte del sustento económico- ya sabes que la motivación, muchas veces, está ligada al insistir, perseverar, profundizar, actuar, y menos a la inspiración. Revisa aquello que te impulsa, encuentra algo nuevo, quizás lo tengas delante.

Como ves, si tienes más de 45, en algunos casos, casi 50, cuentas con una serie de Ases en la manga que, si los sabes jugar bien, te acercarán a tus objetivos profesionales. No caigas en el error de pensar que ya lo tienes todo hecho, que ya no tienes nada que demostrar, que tu pasado y trayectoria hablan por ti y, mucho menos, que no tienes necesidad de aprender nada nuevo. Piensa que hay mucha gente dispuesta a hacer aquello que tú haces, en ocasiones mejor y a un menor coste. Estamos inmersos en un entorno de pocas certezas, donde todo va a una velocidad endiablada, donde las rectas se han tornado curvas,… y donde incertidumbre, cambio, innovación, volatilidad, ambigüedad, entre otros, “campan a sus anchas”.

Si tienes posibilidades, no dudes en “reconocerte”, en volver a trazar objetivos, en revisar valores, en trazar, si es preciso -que lo es, seguramente-, un plan y una ruta nuevos, en equiparte (formación, reciclaje, especialización) para el trayecto –learnability-, en gestionar tu red de contactos, en descubrir y mostrar aquello que te diferencia, y, por último, en darlo a conocer (visibilidad). También utilizando las posibilidades que te ofrece el “nuevo” entorno 2.0. Ponte manos a la obra ya que, serán las acciones reiteradas las que cuenten tu historia. Acuérdate de la importancia del saber ser. No te olvides de gestionar tu salud. Además, te cuento un “secreto”: cada vez vamos a ser más longevos, la natalidad ha descendido de manera llamativa, el relevo generacional va a “paso de tortuga”, con lo que, las empresas y el mercado laboral habrán de ir “tomando cartas en el asunto” y empezar a gestionar todo ese talento maduro que suponen las y los profesionales mayores de 45 años.

Como siempre, muchas gracias por leerme 😉

Créditos imagen: Ben Hershey (Unsplash)

 

3 pensamientos en “Tengo más de 45, ¿y qué?

    • Muchas gracias por pasarte y por tus comentarios, Cecilia. Recopila todo esa trayectoria, organízala, “rebusca” y saca brillo a tus fortalezas, mira a ver dónde pueden tener cabida y, muéstraselo a tu entorno. Mucha suerte y, si tienes más de 45, ¿qué pasa?
      Saludos cordiales!!!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.