LAS RESPUESTAS PASAN POR TÍ

Nos ha tocado vivir una época de cambios vertiginosos en las condiciones que rodean al mercado laboral -un cambio de época, para algunos-, cambios entre los que destacan la importancia que ha adquirido el conocimiento como valor o capital principal, donde las competencias han venido para quedarse, donde los empleos -proyectos- son de una duración cada vez más corta, donde la automatización y la digitalización han ido tomando posiciones, donde la empleabilidad -y su potenciación- es un valor en alza, donde…; una época con una serie de reglas propias que nos obligan a posicionarnos de una manera determinada en lo personal y en lo profesional, tanto si tienes empleo como si no, y en la que lo humano, -en un mercado tan igualado en lo técnico, en lo competencial-, todo aquello que tiene que ver con valores, con actitudes, va a ser una de las claves principales de diferenciación y posicionamiento, en el seno de las empresas y en los procesos de selección.

letter-1219547_1920

En este sentido, ¿qué tal si volcamos la mirada hacia nuestro interior?, ¿qué tal si volvemos a fijarnos en nosotros? Sólo así, conociéndonos -reconociéndonos-, fijándonos en nuestra esencia, en nuestras actitudes, valores, creencias, talentos, competencias, hobbies,…, teniendo claro lo que nos gusta, aquello que  nos apasiona -para lo cual podemos y debemos consultar a nuestro entorno-, podremos posicionarnos con más garantías tanto a nivel profesional, como a nivel personal. Conocerse es el primer paso para aceptarse, y para aceptar la situación por la que estás pasando -también si estás en desempleo-, es el primer paso para tomar las riendas y responsabilizarte  -en la medida en que sea posible- de tu situación. Hemos de interiorizar, cuanto antes mejor, que somos responsables de las decisiones que vamos tomando, que hemos de huir de “echar balones fuera”, de culpabilizar a otros o al entorno, de aquello que nos acontece. Para ello, como digo, hemos de darnos cuenta de lo que nos pasa, quizás alejándonos de la sobreinformación que nos rodea, dedicándonos un rato a nosotros mismos, a ponerle nombre a nuestras sensaciones. Sólo así, siendo conscientes de lo que  nos ocurre, podremos tratar de abordarlo y, en su caso, cambiarlo. Y ya se sabe que si tú cambias… Además, conocerse y aceptarse, dará lugar a que te muestres tal y como eres. Olvídate de agradar a todo el mundo. Es un (sobre)esfuerzo que, posiblemente, te lleve a no agradar a nadie. Eres único y diferente, aprovéchalo, sácale partido, aprende a poner en valor ese talento que te diferencia del resto.

building-1080591_1920

Mientras tanto, tras conocernos -reconocernos-, aceptarnos, querernos y ponernos en valor, ¿por qué no dar un paso más?, ¿por qué no tratar de encontrarle el gusto a aquello que hacemos a nivel profesional? No son pocos los autores que defienden la pertinencia de indagar en nuestro interior, al objeto de descubrir -más bien, desvelar- nuestras pasiones, con el fin de establecer objetivos que nos aproximen a trabajar en aquello que realmente nos gusta. Frases del tipo “trabaja en lo que te apasiona y no tendrás que trabajar ni un día más” o similares, inundan el entorno 2.0. Pues bien, aunque este es el ideal, mientras tanto, mientras lo persigues, mientras te formas para alcanzarlo, quizás tengas que desempeñarte profesionalmente en oficios que no te gustan tanto, que no conectan tanto contigo, porque hay que seguir viviendo, pagando facturas y caminando hacia el objetivo -si es que es tu caso- de poder vivir de lo que te gusta. Como digo, mientras tanto, estaría bien tratar de aprender a disfrutar de ese trabajo que estás llevando a cabo en la actualidad; quizás puedas revisar tu actitud y tu motivación actuales, para darles un empujón y llegar a que te guste aquello que haces. Trata de “conectar” con tu empresa, con su cultura, valores, …,  estarás más cómodo, trabajarás más y mejor, te sentirás parte de un todo, tu implicación será mayor,… Y si estás en desempleo, aprovecha el momento para reencontrarte contigo, para replantearte el objetivo y, a partir de ahí, diseñar un plan y una estrategia que te aproximen allá a dónde quieres estar. No te olvides del durante, el proceso también cuenta.

kayak-1465191_1280

Y como manera de conectar con nosotros y con aquello que hacemos, ¿por qué  no aprender a eliminar tensiones? Cada cual ha de aprovechar la “disciplina” que mejor se ajuste a sus necesidades. Echa una ojeada al mercado. La oferta es enorme. Yoga, Relajación, Running, Tai Chi, Sky,…, o cualquier otra práctica , pueden ayudarte a canalizar emociones, a liberar estrés, a conocer mejor aquello que tu cuerpo te dice en cada momento. Conociéndote, “leyendo” los mensajes que nos enviamos, estaremos en mejores condiciones de abordarlos para mejorar, crecer, y expandirlo a nuestro entorno. Si yo “crezco”, “crecerá” mi entorno.

En definitiva, en este entorno “líquido” para Bauman o “hipermoderno” para Lipovetsky, de gran incertidumbre, saturado de información, lo único que parece no haber variado es que los seres humanos seguimos anhelando la felicidad, felicidad para la que habremos de trabajar (y trabajarnos), pero a la que también ha de contribuir la empresa u organización en la que prestemos nuestros servicios, como facilitadora, como proveedora de espacios y de herramientas de crecimiento pero, ésta, ya es otra historia.

¿Estás de acuerdo conmigo?, ¿cómo conectas contigo para abordar el día a día?

Imágenes: Pixabay

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.