Reencuentro de OT y Personal Branding

Hace escasas horas y, tras varios intentos fallidos, ha finalizado la serie de programas (más un concierto) cuya pretensión, entre otras, pasaba por “revivir” el éxito del talent show más famoso de nuestra televisión. En principio, es un formato que no atrae a todo el mundo aunque, a tenor de las audiencias y de los conciertos en directo, sí cuenta con una legión de seguidores nada despreciable. Pues bien, al margen de la calidad de la propuesta, de que nos pueda agradar más o menos, de que nos sintamos, incluso, más o menos identificados con el producto,…, lo que sí podemos intentar, es extraer una serie de “lecciones” que nos van a permitir identificar algunas de las “variables” intervinientes en un proyecto de Branding Personal.

Fuente: Flickr

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Autoconocimiento: todos recordaremos -unos más que otros- el momento de la academia, momento que les sirvió, entre otros, para conocerse, para realizar -con ayuda, por supuesto- un inventario personal, para desvelar fortalezas, para reforzar debilidades, para ir teniendo en cuenta tanto amenazas como oportunidades que se les podían presentar. Cada cual fue “descubriendo” su voz, matices, formatos con los que se sentía más cómodo, valorando aquellas canciones y estilos que mejor se adaptaban a sus talentos o atributos, tratando de evitar o minimizar aquellos estilos que requerían contar con habilidades -por ejemplo, el inglés- con las que no todo el mundo contaba. Fue el momento de los por qués y para qués, de validar las motivaciones, de poner cara -y contrarrestar- creencias (sobre todo, aquellas que impedían el avance), ¡quién no recuerda los miedos narrados en primera persona de la mayoría de los participantes!, de ir descubriendo y “puliendo” el talento que traían de serie, escuchándose, recibiendo feed back constante de profesores y compañeros,… En definitiva, se podría hablar de una fase de definición, de conocer nuestros talentos y atributos, de ir perfilando aquello que se nos da mejor, una fase que iba dando forma a un sueño, a unos objetivos.

Definición de objetivos: llegó el momento de soñar, de marcarse objetivos y, aunque pudiera parecer, a priori,  que todos iban a optar al mismo tipo de sueño, en palabras de los propios participantes nos hemos topado con que ha habido tantos sueños como participantes. Cada cual tenía el suyo, unos “de mayor dimensión” que otros, algunos optaron por cumplir uno, luego 5 y, más adelante, 15; otros, tenían sueños “más próximos”: tocar con su banda y poder vivir de ello. Algunos, los cumplieron con mayor o menor éxito -y repercusión-, otros, han tenido que ir modificándolos, echando mano de un plan alternativo (plan B). Esta fase, la de definición de objetivos, es muy importante, te plantea un horizonte hacia el que dirigirte, te ayuda a establecer las etapas (objetivos) intermedios que te permitirán ir acercándote a él pero, también, es una etapa en la que hay que contar con que el avance no será siempre -ni mucho menos- como lo hemos soñado, donde el contar con una alternativa te permitirá seguir “viviendo”, seguir pagando las facturas, una etapa en la que han de ir quedando claros nuestros límites en forma de valores, aquellos aspectos que no estamos dispuestos a sacrificar, aquellas líneas rojas que no vamos a cruzar, ni siquiera por cumplir nuestra sueño.

Estrategia: bajo este “paraguas” caben una serie de elementos fundamentales. Es el momento de poner en marcha un plan -ya sabemos a dónde queremos llegar-, como hemos visto cada uno contaba con unos objetivos determinados -aunque, evidentemente, el poder cantar, vivir de su música, ha sido y es un objetivo común a todos-, un plan que, lejos de ser férreo, inamovible, ha de poder modificarse, adaptarse a los distintos momentos y necesidades (a algunos el sueño no les llegó, a otros se les desvaneció poco a poco, otros volvieron a soñar,…); es el momento de posicionarse en la mente -y en el corazón- de otros, de tu público, al que habrás “elegido”, no todos han llegado -ni pretendían llegar- al mismo tipo de público, cada cual ha ido perfilando su producto: cada cual tenía el suyo, su estilo propio, su voz, algunos han aprovechado sus talentos -componer, tocar algún instrumento,…-. Es el momento de diferenciarse, de aprovechar nuestra diferencia (todos se han dedicado a cantar pero, cada uno, ha aprovechado el matiz que le ha hecho diferenciarse con respecto al resto como estrategia para posicionarse, es más cuestión de cómo hago lo que hago que del qué), y de centrarnos en un determinado tipo de música y de público (especialización). No nos podemos olvidar del mensaje (han tenido uno común: “mi música es tu voz”),  un mensaje con el que cada uno ha “llegado” a su público, un mensaje que “seduce”, que provoca emoción -la marca es emoción-, que, más allá de la letra, hace vibrar, hace sentir, en definitiva queda en la mente y en el corazón de las personas que asisten a los conciertos y se convierten en seguidores. Se han posicionado, mejor dicho, el público -a cada uno el “suyo”- les ha posicionado en la medida en que han sabido conectar con ellos, en la medida en que les han emocionado. Esto va de personas -OT, marca, empresas,…-, no sólo del público al que cada uno se ha dirigido en función de sus talentos, objetivos y estrategia si no, también, de competencia y de colaboradores. Todos y cada uno, como se ha ido viendo, tienen su “nicho” de mercado, se podría decir que compiten en un mercado global -el de la música- aunque, en realidad los competidores hay que buscarlos en aquellos que pretenden llegar, con una propuesta similar, a un público “parecido” al propio; pero, aparte de competir, han sido capaces de colaborar, de volver a juntarse para realizar una serie de programas y un concierto en común, en pos de alcanzar unos determinados objetivos. Competencia y colaboradores han de tenerse en cuenta en un proceso de branding, la primera para ver cómo lo hacen para, sabiéndolo, encontrar tu diferencia y lograr que tu propuesta suponga un plus (relevancia) con respecto a otras; en cuanto a los segundos (colaboradores), se trata de valorar quién o quienes pueden colaborar contigo, qué tipo de alianzas o relaciones pueden fortalecer tu marca porque, como en la mayoría de las facetas de la vida, el caminar junto a otros hará que los avances se multipliquen.

Visibilidad: es el momento de salir al mundo y gritar tu mensaje, de salir de la academia, de aprovechar todo el trabajo realizado en las fases anteriores, para que te conozcan, reconozcan y elijan. De nada sirve si, tras el periplo de la academia, nos quedamos en la terraza de nuestro ático para cantarle a nuestra mascota. Hay que salir, cada uno en la medida de sus posibilidades -no vamos a llenar estadios desde el primer día, o sí-, algunos han comenzado realizando bolos para, más adelante, hacer actuaciones compartidas con otros grupos o solistas y, finalmente, convertirse en “protagonistas” del concierto. El mundo ha de saber de nosotros, es el momento de “exponerse”, de “saltar” al ruedo -también al on line-, contando con la base que ya hemos cimentado en etapas anteriores, contando con voz -y nunca mejor dicho- pero, también, con mensaje, con contenido, a fin de llegar a donde tengamos la intención de llegar. Es la fase de la notoriedad en un proceso de branding, aquella en la que, amén de mostrar, se ha de demostrar quiénes somos y qué ofrecemos y, en la que, como no podía ser de otra manera, hay que aprovechar todos los canales que tenemos a nuestro alcance, también internet y las redes sociales, al menos para contar con las mismas oportunidades que el resto.

Para finalizar, el reencuentro ha permitido volver a “conectar” -que de eso va la Marca y el Branding- con aquellos 16 chavales que, hace ya 15 años, se colaban en nuestras casas -y en nuestros corazones-, chavales que han puesto en marcha su proyecto -con más o menos éxito-, un proyecto que, al igual que en un proceso de Personal Branding, va de que se  nos conozca, reconozca y, finalmente, logremos ser la opción (Marca) elegida. ¿Crees que existen similitudes con un proceso de búsqueda de empleo en el que, tras conocerte y establecer objetivos, pones en marcha un plan para alcanzar tus metas?

 

 

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