¿Dónde se esconden las ofertas de empleo?

    Según no pocos estudios, entre los que destaca el realizado por Lee Hecht Harrison –división del Grupo Adecco especializada en procesos de Recolocación y Desarrollo del Talento- el grado de visibilidad de las ofertas de empleo podría situarse en torno al 20%, es decir, sólo dos de cada diez ofertas –provenientes de empresas privadas- se conocen a través  de canales de difusión abiertos. Si pretendiéramos reflejarlo de manera gráfica, la imagen de un iceberg nos podría servir como representativa de la situación, dónde la parte sumergida se correspondería con ese 80% de ofertas, no visibles para la mayoría de las personas que están en búsqueda activa de empleo, que las empresas prefieren no difundir por distintos motivos, entre los que cabe destacar: no alertar a la competencia por cuestiones de estrategia, preferencia por personas de confianza y que vengan avaladas por empleados o conocidos a la hora de cubrir una vacante, ahorrar costes en los procesos de selección, o “captar” directamente al empleado que necesitan a través de otros canales (Redes sociales, Headhunters,…).

ofertas de empleo ocultas

Fuente: Google Images

Cómo acceder a las ofertas de empleo alojadas en el mercado oculto: candidatura espontánea (autocandidatura) y Networking

La candidatura espontánea tiene el objetivo de hacer llegar a la empresa tu propuesta de valor, es decir, pretende ir más allá de la “simple” entrega del currículum, a fin de lograr un interés en el empleador para que nos cite a una entrevista de empleo. Habitualmente, consiste en presentar, acompañando, o no,  al currículo,  una carta de presentación en la que se trata de incidir en los aspectos más interesantes de este último, sobre todo, vinculados a la empresa a la que nos estamos dirigiendo, poniendo el acento en aquello que yo puedo aportar que más se adecúe a las necesidades de la empresa, en el valor añadido –para lo cual, evidentemente, habrá que empaparse en profundidad en relación a la organización, a su productos, a sus valores, a su misión,…-, aquello que suponga destacar mi perfil por encima de otras candidaturas que, a buen seguro, ya habrán llegado a la empresa con anterioridad. En definitiva, lo que busca la candidatura espontánea es generar interés en el responsable de recursos humanos de la empresa a fin de que nos llame para conocernos un poquito más, vía entrevista de trabajo, superar dicha entrevista y lograr la incorporación laboral. Según Daniel H. Pink, tal y como deja patente en su libro Las aventuras de Johnny Bunko (Empresa Activa, 2008), el mensaje que sólo y exclusivamente habla de nosotros, de lo buenos que somos, no funciona, es decir, se trata de ponernos en la piel de la persona que nos va a contratar y valorar qué va a ganar la empresa contratándonos, es decir, más que nuestra experiencia, competencias y habilidades, que también, hay que remarcar nuestra propuesta de valor (he desempeñado mi labor en tal o cual empresa y creo que puedo lograr mejoras o resultados concretos en tal o cual departamento o sección).

El otro camino para tratar de acceder a las ofertas que se “esconden” en el mercado oculto (parte no visible de nuestro iceberg) es tratar de trabajar nuestra llamada red de contactos o Networking, de manera que se encuentre, en todo momento, actualizada y lista para que podamos echar mano de ella. Seguro que no es la primera vez que oímos una frase del tipo “para entrar en tal o cual empresa es conveniente tener un contacto”; afirmación que no sólo se refiere al tradicional “enchufe” –tan de moda, por otra parte en nuestros distintos círculos- sino, sobre todo, al conocido (no tiene porqué ser amigo) que trabaja en aquella empresa a la que queremos postularnos y que nos pueda recomendar, o simplemente dar algún tipo de referencia que nos avale en un proceso de selección que pueda surgir en la empresa u organización.

¿Qué es exactamente eso del networking?

Se trata, de alguna manera, de gestionar tu red de contactos –profesionales y personales- en aras de lograr aquello que te propones (objetivos). Es una manera de hacer pero, también, de estar, es una actitud crucial para los que se encuentran en búsqueda activa de empleo, busquen gestionar de manera más eficiente su negocio, relanzar su carrera,…Ya nadie pone en duda de que como estrategia, como técnica, es una de las mejores para incrementar las opciones profesionales, amén de servir, como vamos viendo, como herramienta para reclutar nuevos profesionales por parte de las empresas –tanto a través de los responsables de recursos humanos, como de los propios trabajadores de las distintas organizaciones-.

¿Por dónde puedo empezar? y, ¿cómo lo hago?

 Estaría bien empezar por el principio –aunque parezca de Perogrullo- por ejemplo, por tratar de establecer una estrategia encaminada a poner nombre y apellidos a las personas, profesionales, grupos, nichos,… a las que quieres conocer y acercarte, a fin de que te ayuden a alcanzar aquellos objetivos profesionales –cuál es el puesto que deseas y qué llevas en tu mochila en cuanto a formación, experiencia, habilidades, logros,… que te puedan acercar a conseguirlo- que te habrás tenido que plantear en un paso previo. En este sentido estaría bien hacerte con un listado de las empresas u organizaciones en las que trabajan, de los puestos que ocupan, de los ámbitos profesionales en los que se desenvuelven. Tampoco habría que olvidarse de familiares y amigos, compañeros o ex compañeros de formación, conocidos, contactos en redes sociales, eventos, ferias (vinculados a tu profesión),…en definitiva, “todo aquel que pueda ayudarte, ha de saber que estás en búsqueda de empleo” (en este sentido, lo lógico es ir dando muestras de tu nueva situación, algo muy distinto a “mendigar” ayuda o un empleo, se trata más bien de poner en marcha una estrategia en la que todos nos beneficiemos, en la que podamos ir aportando valor, a través de la cual colaboremos, alejada de centrarnos exclusivamente en nosotros mismos –algo que no está nada bien visto, sobre todo, en redes sociales). Recuerda que lo lógico (esto es algo que se ve más claro en redes sociales) es que cada contacto de primer grado que tengas (aquellos a los que conoces más de cerca, incluso personalmente) suele tener unos 100 contactos, lo que daría lugar a una red de unos 10.000 contactos de segundo grado y así sucesivamente.

Llegados a este punto, hemos pasado por el autoconocimiento, por fijar nuestros objetivos profesionales, por definir a quién(es) queremos conocer para poner en marcha nuestra estrategia de Networking, por conocer qué les podemos ofrecer (nuestra propuesta de valor), veamos ahora cómo lo vamos a realizar, qué vías existen. Fundamentalmente podemos seguir dos itinerarios (necesariamente complementarios):

  1. De manera presencial (off line): acudiendo a charlas, ferias, eventos,… relacionados con nuestro sector profesional. No será difícil que existan momento para interactuar, conversar, compartir. Prioriza (a qué eventos acudo, con qué profesionales voy a interactuar), establece relaciones (a veces sólo es cuestión de empezar a relacionarse, a conversar), trata de ser sociable y empático. A veces podemos comenzar este networking presencial durante nuestra etapa formativa, relacionándonos con nuestros compañeros, realizando actividades colaborativas, haciendo voluntariado, manteniendo el contacto con profesores. Tal y como dice Alfonso Alcántara @Yoriento “si eres un buen profesional, la visibilidad y las relaciones acabarán por llegar. El mejor networking es más working que net”.
  2. De manera online: utiliza Linkedin, Infojobs, Twitter, Facebook, Google+…, ya que aparte de redes personales (en algunos casos) son de uso profesional, permiten establecer contactos de manera online, son útiles a la hora de consolidar tanto nuestra imagen como nuestra marca personal. La presencia en redes sociales ha de ser continuada –no valen participaciones puntuales-, sostenida en el tiempo, contar con un perfil profesional (distinto del personal, hay que tener claro aquello que se comparte y que pertenece a nuestra esfera más íntima, aquello que, profesionalmente, no nos va a aportar valor, a veces, muy al contrario) adecuado y bien gestionado (vía Linkedin, Twitter, bitácora), que realmente esté en concordancia con el profesional que somos y queremos mostrar. Conviene recordar, como ya se ha mencionado con anterioridad, que generar contactos, generar red, tiene mucho que ver con la generosidad, con ayudar más que con pedir, con aportar (el “win to win” ha de prevalecer, tú ganas y yo gano), teniendo presentes que la visibilidad que vamos a ir generando (cuidado con el exceso de presencia porque puede llegar a “quemar”), si es adecuada, redundará en beneficio de nuestra marca personal y nos aupará a que los empleadores, responsables de recursos humanos y empresarios nos tengan en cuenta, se acuerden de nosotros, cuando tengan que satisfacer una vacante laboral.

Por si queréis profundizar en el concepto de marca personal os dejo con un vídeo  en el que participan 5 profesionales reconocidos, dentro del  Cibermaratón de marca personal de HangoutNEO organizado por Yolanda Corral @yocomu.

Trabajar duro no es suficiente; tampoco ser excelentes en lo que hagamos; para ser exitoso tienes que aprender a establecer relaciones.

John C. Maxwell

Para finalizar y, como no podía ser de otra manera, me gustaría dejarte con una reflexión final: estoy convencido de que no existen las recetas mágicas, de lo que se trata es de mantener tu nivel de empleabilidad lo más elevado posible (tu formación, tu experiencia, tus soft y hard skills, tus competencias, nivel de idiomas, conocimiento de TIC’s,…), de estar al día en lo que a búsqueda de empleo online y offline hace referencia, de poseer amplia disponibilidad horaria e, incluso geográfica, y tratar de ser flexibles para adaptarse a las necesidades de distintas empresas, siendo conscientes de que el mercado laboral tradicional, tal y como lo veníamos conociendo, se va transformando a una velocidad vertiginosa, desapareciendo poco a poco los empleos tradicionales de 8 horas al día y para toda la vida, y asomando cada vez con más fuerza trabajos de colaboración puntuales, por proyectos, incluso en espacios comunes (coworking), para los que es recomendable estar preparados y visibles, con nuestros perfiles en redes sociales actualizados (destaca el valor que aportas, comparte contenido ajeno pero, también propio, de calidad, destaca tu bio y el nicho en el que te quieres hacer visible, utiliza de manera adecuada los hashtags, únete a grupos,…), todo ello sin descuidar tu parte más humana.

Y tú, ¿tienes red de contactos?, ¿cómo la gestionas?, ¿qué estrategias utilizas?

Me gustaría, dejaros, para terminar, con tres enlaces que me parecen de interés, si queréis profundizar en el tema tratado:

Un pensamiento en “¿Dónde se esconden las ofertas de empleo?

  1. Pingback: Infojobs es la mejor alternativa a Infojobs |

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