¿CON QUÉ #ACTITUD TE VISTES PARA BUSCAR EMPLEO?

¿Crees que una empresa va a contratar a alguien que hace gala de una actitud negativa, pesimista,… que manifiesta que no puede hacer nada para cambiar, que echa balones fuera…?

Tras unos cuantos años vinculado al mundo de la orientación laboral, si tuviera que decantarme por alguna afirmación -suficientemente contrastada-, sería por la siguiente: muchas de las actuaciones que ponemos, o no, en práctica, tienen mucho que ver con la ACTITUD. Todos conocemos a personas que ante graves problemas de la vida han sido capaces de “levantarse” y de continuar bregando mientras que, otros, se muestran muy afectados por pequeños contratiempos. En mi labor diaria tengo contacto con un montón de personas con bastantes dificultades socio laborales –algunas con discapacidad física o psíquica-, que han de superar un montón de “barreras” a la hora de enfrascarse en un proceso de búsqueda de empleo. Sin embargo, me atrevería a afirmar que, una de las mayores trabas, de las mayores “discapacidades” –aunque no aparezca en el currículo-, es una actitud negativa, es una forma de “ser, estar y actuar” que se proyecta hacia el exterior, que se palpa y que, por supuesto, es captada por los demás, también por los entrevistadores o los responsables de RRHH de las empresas, a la postre encargados de dar el OK tras una entrevista de trabajo.

Os dejo, antes de continuar, con un audio de Víctor Küppers  @vkuppers  en el que desgrana capacidades y actitudes personales necesarias para desarrollarte, tanto en la empresa como en tu familia. En Emprende2012, organizado por el Gobierno Vasco.

 

Sé que las cifras de desempleo, con las que nos despertamos a diario, no son  nada halagüeñas –aunque últimamente han mejorado un poco, dependiendo de dónde pongamos la mirada- que cada día acumulamos una o varias negativas más cuando presentamos nuestra candidatura a las distintas empresas de nuestro entorno… pero, no podemos, ni debemos, caer en ese sentimiento de “indefensión” generalizada, que nos lleve a estados de derrotismo en los que nos llegamos a creer que: POR MUCHO QUE HAGAMOS, POR MUCHO QUE NOS ESFORCEMOS, NADA VA A CAMBIAR. Por el contrario, hay que mantener una actitud positiva, creernos que podemos, que somos capaces, asumir nuestra responsabilidad en el proceso y ponernos manos a la obra. En este sentido, es de suma importancia que la persona desempleada sepa discernir cuánto antes, entre aquellos factores extrínsecos –sobre los que no tiene control- y los factores intrínsecos –aquellos sobre los que tiene responsabilidad-, a fin de abandonar la posición de víctima y de ponerse manos a la obra, con la mayor celeridad posible,  desde un enfoque de responsabilidad.

Hablamos de la pertinencia de una actitud positiva, pero ¿qué es la actitud?

Según la RAE: disposición de ánimo manifestada de algún modo. Es decir, hay presencia de emoción y se manifiesta, lo vemos, se transmite, se percibe. Vamos a tratar de trasladar lo anterior a un proceso de búsqueda de empleo:  si percibimos una realidad con barreras, con límites, si nos dejamos envolver por el halo negativo de la crisis,… nos toparemos con pensamientos de dificultad del tipo “no puedo”, “no sirvo”, “no estoy suficientemente preparado”,… que despertarán emociones negativas de rabia, injusticia,… desembocando en acciones de búsqueda de empleo sin objetivos, sin un foco, sin un plan, carentes de regularidad, mediocres,… que devendrán, salvo un golpe de suerte, en resultados pobres. Este esquema que podría ser un ejemplo de una actitud negativa o reactiva, habrá que transformarlo en otra manera de enfrentar el proceso de búsqueda de empleo, habrá que tender a acercarse, en la medida de lo posible, hacia un planteamiento de ACTITUD POSITIVA, ABIERTA, PROACTIVA, caracterizado por una percepción en forma de posibilidades, por pensamientos del tipo “qué puedo aportar yo al mercado laboral”, que nos lleven a emociones más positivas, de mayor entusiasmo y energía, a actuaciones más numerosas y de mayor calidad, donde los pequeños tropiezos, las caídas, se vivan como parte del proceso y, donde los resultados, seguramente serán mejores (RECUERDA,  LO QUE CREES, LO CREAS).

Analizo mi actitud ante el proceso de búsqueda de empleo, me doy cuenta de que estoy más cercano a un planteamiento negativo o reactivo, y me planteo si puedo hacer algo para cambiarlo. La respuesta es totalmente afirmativa: sí se puede cambiar de actitud, aunque la responsabilidad es nuestra, de cada uno de nosotros, es decir, está en nuestras manos. ¿Por dónde empiezo? Algunos responderán que por el principio. Sí,  pero voy a tratar de sugerirte unas cuantas pinceladas sobre aspectos a tener en cuenta a la hora de iniciar la búsqueda de empleo con una actitud positiva.

 

Hay que comenzar sabiendo, como ya se ha dicho, que está en nuestras manos, que es nuestra responsabilidad, que podemos y debemos elegir el tener una actitud distinta. En segundo lugar habrá que mirar en una dirección determinada, es decir, habrá que definir la meta, el objetivo (poner el foco), que nos lleve a dotar al proceso de mayor efectividad. Así mismo, hay que saber dónde estamos, establecer el punto de partida, qué tengo, cuáles son mis puntos fuertes, mis talentos, qué puedo aportar, cuáles son mis debilidades –áreas de mejora-, cómo y dónde reforzarlas… (autoconocimiento). Posteriormente hay que trazar un plan, un itinerario con una serie de actuaciones, un plan flexible, que podamos ir midiendo, valorando, a fin de saber si me acerco o alejo de mi objetivo. También conviene saber que soy bueno pero que, a veces, necesitaré compañía, que me toparé con obstáculos que, quizás un profesional o un compañero, me pueden ayudar a salvar. En todo este proceso he de ir cuidándome, celebrando los pequeños resultados (hitos) que vaya alcanzando; he de mimar mi energía atendiendo a mis pensamientos –a lo que me digo, a cómo me lo digo (atención a nuestra voz interior)- alejándome de los saboteadores, cuidando también lo que digo (hacia afuera) –porque me lo terminaré creyendo- “para qué buscar empleo”, “con la que está cayendo”, “con esta crisis  no hay quien pueda”, eligiendo muy bien a nuestros compañeros de viaje, alejándonos de aquellas personas que nos restan energía y, por el contrario, buscando la proximidad de personas positivas, que sumen, que nos ayuden y aporten. Finalmente, hay que dar el primer paso, ponernos en marcha, es decir, acción, acción y más acción.

Recuerda que las personas positivas, aquellas que muestran actitudes positivas, suelen estar muy valoradas en las empresas, porque motivan al resto, aportan energía, demuestran entusiasmo, suelen adelantarse a los problemas (proactividad), demuestran confianza en sí mismas, son más dinámicas, más convincentes y suelen estar muy próximas al éxito.

Para finalizar y, tratando de concretar lo dicho hasta aquí, yo me quedaría con lo siguiente:

  • El cambio de actitud es posible
  • Está en nuestras manos, es nuestra responsabilidad
  • He de comenzar por elegir posicionarme de otra manera, más positiva, proactiva, abierta.
  • He de definir el objetivo, la meta, poniendo la atención en un punto determinado. Sabiendo que donde pongo la mirada, pongo toda mi energía.
  • He de procurarme pensamientos positivos, que sumen, estando atento a aquellos que me alejan de mi objetivo.
  • No olvidarnos de nuestras emociones, de escuchar a nuestro cuerpo.
  • Pasar a la acción, ir más allá de la teoría, no sólo leer la carta, hay que “degustar el menú”. Aquí me gustaría narraros una pequeña historia que me viene que ni pintada: hace tiempo yo solía ir a los entrenamientos de un equipo de fútbol de mi ciudad. Éstos transcurrían, supongo que, como la mayoría, distribuidos entre días más “físicos” y otros más “tácticos”, dependiendo del periodo anual en el que estuviesen inmersos. La curiosidad la despertaba un chico que, tras obtener el permiso del míster, se quedaba al final de algunos entrenos a ensayar tiros, saques de esquina,… Finalizado uno de “sus entrenos” particulares, fue capaz de meter tres goles seguidos, de saques de esquina directos. En éstas se le acerca el padre de un compañero y le dice “joder tío, vaya suerte has tenido”; a lo que el aludido responde: “puede que alguno haya sido suerte pero ¿sabe una cosa?, QUE CUANTO MÁS ENTRENO, MÁS SUERTE TENGO” (Importancia de la acción).
  • No podía faltar la marca personal. Tienes que empezar a distinguirte, a saber qué característica(s) particular te diferencia y puedes aportar al mercado laboral (a veces, muy en consonancia con aquello que te apasiona), qué puedes ofrecer, qué demanda(s) puedes cubrir… Algunos rasgos de tu marca personal pueden ser: liderazgo, especialización, unidad, persistencia, particularidad, personalidad y visibilidad. Y no te olvides de tu presencia en las redes sociales. Recuerda, si no estás, tus posibilidades se verán mermadas.
  • Sé tú mismo, no hagas lo mismo que los demás, sal a buscar un trabajo, si se cierra una puerta busca otra que esté entreabierta, ve a por lo que deseas, focalízate en lo que te apasiona, pon en valor aquellas competencias en las que destacas (ligadas a formación y trayectoria laboral), sonríe y no te olvides de soñar.

 

@MaxiPenas

Fuente: Shutterstock

Al hilo de los sueños, me gustaría dejarte un vídeo, ideado por inknowation en el que bajo el título ¿te atreves a soñar?, se nos invita a retomar esa fantástica capacidad de soñar de la que hacemos gala en nuestros primeros años de vida y que, por circunstancias, hemos ido abandonando a medida que crecemos. Se trata de volver a soñar, de salir de tu zona de confort y de pelear por que tus sueños se materialicen. Anímate a soñar!!!

Y con otro, en la misma línea del anterior, extraído de la película: En busca de la felicidad, en el que se nos invita a perseguir nuestros sueños y a no dejar que NADIE NOS DIGA LO QUE NO PODEMOS HACER.

Artículo publicado por primera vez en La Nueva Ruta del Empleo, sitio web que te animo a seguir encarecidamente como manera de estar al día de las últimas noticias sobre búsqueda de empleo, RRHH, emprendimiento, branding, formación,…y, dónde amén de las opiniones y artículos de los más de 100 profesionales que colaboran, puedes encontrar servicios personales, para empresas o para emprendedores.

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